samedi 7 mai 2011

Meditacion sobre el Vigilante silencioso

La imagen, elegida hoy, tiene una analogía con el “Vigilante Silencioso” que está en nosotros, (imagen figurando en la obra de Durer - grabadura). Este hombre está en meditación en su oratorio donde una cortina lo separa del mundo exterior. Cuando un hombre es de pie, muestra su fuerza…. Pero cuando él pliegue las rodillas hace un acto de humildad. Se recoge en sí mismo para oír la voz del Señor… abandona toda preocupación material… Se aísla… Se presenta delante del Señor con su látigo,es decir con su energía creativa, su fuerza de la cual nacerán los gérmenes de vida… Este látigo que tiene un poder creativo, que es el que pone en movimiento el principio masculino y el principio femenino para que nazca la vida… Pero este látigo tiene también un poder punitivo… a veces destructivo.
Representa la bivalencia que está en nosotros… Delante de este meditando es la tabla, que sostiene el tabernáculo… Su anchura va del Oriente hasta el Occidente. Simbólicamente separa el cielo de la tierra y soporta el espíritu… Los Celtas en primer lugar, los Templieros a continuación introdujeron en sus iglesias iniciáticas las tres tablas rectangulares cuya proporción debía de ser todavía de uno sobre dos… Estas tablas debían soportar el Graal ; así habían decidido los Antiguos… La tabla desempeña un gran papel en la simbólica. En algunas de estas iglesias iniciáticas, se ve sobre las mesas la señal “landa - λ” grabada. La tabla nos menciona también la Cena donde fue portadora de la respiración divina… Las reuniones fraternales, la cadena de amor se crean alrededor de ella, etc.
La tabla puede ser desnuda firma de inocencia como el niño que acaba de nacer ; cubierta de un lino blanco - la pureza y el sacrificio - poseer franjas. Las franjas simbolizan la potencia de Dios. Son también un rito de alianza entre los hombres y Dios… señalan la oferta del hombre hacia la intención de Dios… En los Semites, las bufandas de rezo tienen franjas. Es para que el hombre se acuerde, rogando, que él solo esta un instrumento de la voluntad divina y que debe admitir y realizar la intención celestial. Se establecen algunas franjas de dos en dos o de tres en tres según el símbolo mencionado. Antes de oficiar o de comenzar un rezo, el hombre desenreda las dos primeras franjas establecidas para descartar el mal. Los vuelve a entablar recitando una frase consagrada para santificarlos.
Los que no conocen la fórmula pronuncian sino el nombre de Dios o "Bendecido sea Dios", en hebreo : Baru' kh atha Adonaï.
El meditando encendió las cuatro antorchas que forman el cuaternario. El alma del fuego rodea el que ruega, que se funde en su llama espiritual… Está por esta llama que alcanzará el amor total, la iluminación. 
Todo el esfuerzo y la meditación de este hombre se concentrarán en el Tabernáculo, llamado también el Santo de los Santos, que es la imagen del mundo y del hombre.
El Tabernáculo simboliza los cuatro elementos, las cuatro dimensiones, los dos universos, sea el visible y el invisible en que nos movemos… El hombre es atraído por el exterior pero, en meditación oye la llamada del interior que emana del tabernáculo… Compara su pequeñez al infinito contenido en el Santo de los Santos… Hace el punto con sí mismo… Elevará su espíritu y su corazón para comulgar con Dios.
Debe ser así para nosotros. Debemos construir el Templo en nosotros… deshacérnos de nuestras malas tendencias… de nuestros malos sentimientos con el fin de purificarnos.
El Vigilante Silencioso que está en nosotros, a menudo nos muestra la vía… ¡ si sabemos oírlo ! 
Tenemos una vida material que no debemos descuidar… Pero reservamos en nosotros una pequeña esquina de pureza… Está gracias ella que podremos llevar a cabo nuestra misión. 
Cuando, una vez más, dejaremos nuestra prenda de vestir actual, debemos poder decir que fuimos humanos, que hicimos errores, que a veces carecimos de caridad y bien de otras cosas… Pero, diremos que intentamos desarrollar nuestro amor, nuestra pureza… de vivir en Dios para fundarnos un día, quizá aún alejado, en la Universalidad…

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