El momento ahora acabó de estructurar su trabajo personal. Buen número de entre ustedes realiza regularmente su trabajo en oratorio. No puedo sino felicitarlos, no en mi nombre, ya que sus hermanos o hermanas no trabajan para mi, pero en nombre de este Maestro interior que, por la práctica, va poder revelarse a cada uno y a conducirles hacia el objetivo de su búsqueda. La Caballería no es un grado en sentido social del término sino un resultado de un camino muy espinoso, emprendido hay bien mucho tiempo. La caballería Templiera, para que esté respetada de nuevo debe dar el ejemplo, ser un ejemplo. No simplemente en sus Reuniones o en sus Asambleas Generales sino en la vida diaria. No es necesario que no seamos Templieros exclusivamente en nuestras cabezas sino vivir nuestro sacerdocio diariamente a través del rezo, de nuestro Amor para la humanidad, de nuestra tolerancia y nuestra caballería siendo a cada momento al servicio de nuestro hermano en humanidad. Eso no quiere decir ya no tener tiempo para sí. Quién quiere ir lejos hogar su montaje… Pero eso quiere decir alcanzar un estado de ser que haga nosotros un rezo perpetuo al Padre. Está en eso a que quiero ustedes ayudar agrupando en estas páginas la práctica necesaria para alcanzar este estado.Acuérdese-ustedes que numerosos son los que renuncian de un momento a otro, ante las dificultades encontradas. En realidad, en la mayoría, los fracasos se deben al desaliento y a la negligencia. Demasiado buscandos, cuando la prueba "prueba" de su compromiso se presenta, prefiere encontrar una solución humana. Nuestro compromiso no es una cuestión de tiempo o de moral sino de práctica diaria que poco a poco nos aportará los reflejos que nos harán ver el día que comienza tal como nimbée de luz. Entonces, progresivamente, nuestro estado interno se pondrá a funcionar de manera positiva y nuestro pensamiento se descolorará sobre todo lo que nos rodea. Es la razón para la cual no es necesario nunca descuidar una práctica. Está en eso a que quiero ustedes ayudar agrupando en estas páginas la práctica necesaria para alcanzar este estado interno que hace la diferencia entre el hombre ordinario y el iniciado. No buscaré el ejercicio de estilo pero la práctica pura a fin de ser lo más cerca posible de la senda. Esperando así poder llevarle a hombros sobre el camino de Nuestro Divino Maestro, que la luz brilla en ustedes y por ustedes.
R.P. JeAn de GisORs Ch+
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