dimanche 3 mai 2009

Los textos iniciales

Cenáculo de la Massenie. Creación, objetivos y funcionamiento.

Tras el llamamiento hecho por Gabrielle CARMI en su libro: “El Tiempo fuera del Tiempo” publicado en febrero de 1973 en Robert Laffont…
“Amigo lector, deseo que un día nos encontremos ustedes y yo, para que sobreviva el espíritu de la Massenie. ” 
Una serie de personas reaccionaron muy favorablemente.
El momento pues ahora acabó de reunirlos. Con este fin, Gabrielle y su marido Jean decidieron fundir un cenáculo que denominarán “cenaculo de la massenie”, esta fundó que debia desembocar un poco más tarde en la creación de una Massenie. El cenáculo deberá facilitar a sus miembros el desarrollo de su vida interior y su espiritualidad. Cada uno debe encontrar en sí y reanimar el concepto de iniciación, encontrar su individualidad propia para asumir plenamente su responsabilidad y ayudar así a su expansión interior y a la transmutación de su mental.
El estudio comparativo del esotérismo, las religiones, filosofías, ciencias y técnicas conducirá a la comprensión de las normas que los regulan y de las posibilidades del poder metafísico latente en el hombre. 
La verdad absoluta que se oculta bajo la aparición de las cosas es inaccesible a nuestros sentidos físicos, pero puede ser percibida desarrollando nuestra sensibilidad por la meditación, y por la reflexión apoyada en el estudio. 
No es dudoso que el cenáculo constituirá un marco favorable a estas investigaciones esotéricas y a este “queste” espiritual. Cada uno llevara en la medida de sus medios el fruto de su trabajo que suscitará la reflexión de todos. Esta reflexión deberá de sobra abrirse a todos los elevados ideales generosos. 
En cumplimiento profundo que cada uno debe tener de la libertad individual, debemos admitir y estudiar todas las vías tradicionales que conducen a este queste. 
El objetivo que deben asignarse los miembros del cenáculo es gustar, incluir, y servir en una fraternidad esotérica.
Ninguna discriminación de raza, sexo, fila social, religión o pertenencia política jugará para la admisión de los miembros. Ésta será decidida por los fundadores a quienes las personas deseosas de hacerse miembro al cenáculo deberán presentar su solicitud de admisión, directamente o por la mediación de un miembro que les sirve de padrino y fianza. Después de un plazo de reflexión según una primera toma de contacto, directa si es posible, o a falta por correspondencia, les será pedido de comprometerse a respetar las normas del cenáculo.
 Ninguna jerarquía se establece entre los miembros del grupo que deben considerarse fraternalmente por unidos y solidarios en la buscada de un mismo ideal.
Los fundadores no deben ser considerados como que tienen una posicion superior a la de los otros miembros. Son simplemente responsables de la buena marcha del cenáculo y de la organización del trabajo en el grupo, para que éste sea el más eficaz posible, cada uno apportanto el resultado de sus propios estudios, investigaciones y reflexiones. 
A nivel individual, cada miembro del cenáculo debe esforzarse de buscar en sí mismo las vías del conocimiento y de su desarrollo espiritual. 
Esto no es posible que por una vigilancia de todos los momentos para dominar sus debilidades y defectos caracteriales, a fin de conseguir el control de sí mismo y la calma interior indispensable. 
En cuanto a las relaciones con las personas de su ambiente y al exterior, deberá 
- practicar el amor de su próximo dado sin ocuparse de lo que puede recibir a cambio.
- demostrar respeto de otra, de comprensión y tolerancia al respeto de las ideas de los otros, tanto a nivel filosófico como a niveles políticos y religiosos. 
Cada religión implica, a nivel esotérico, una parte de verdad universal a menudo encubierta a los ojos de que practican por su demasiado grande compromiso en las formas rituales y a la carta de los textos. Es mejor convencerles buscar los valores esotéricos de su religión que de promoverlos a abandonarla.
‑ esforzarse de traer otro sobre el camino del conocimiento. 
‑ luchar contre la intolerancia de todo tipo, ayudar a aquéllos que son víctimas sin glorificarse como de una buena acción. Debe practicarse la ayuda mutua social tanto a nivel material como a nivel moral. 
Ayudar al individuo, es ponerse en primer lugar a su alcance para comprenderlo mejor, fomentarlo sin juzgarlo. Toda persona en peligro moral debe recibir de los miembros del cenáculo la ayuda que puede verse obligada a solicitar. 
La reunión anual general del cenáculo, a la cual los fundadores desean que todos los miembros asistan, excepto impedimento principal, tendrán lugar Hermé, a las quince horas, el primer domingo después de la fiesta del Sano-Juan (24 de junio). 
En intervalo entre dos reuniones anuales, habrá reuniones ‑ también a las quince horas a la Massenie - el primer domingo de cada uno de los meses de Octubre, Diciembre, Febrero, Abril y Junio.
El tema de los fundadores fijarán una reunión en el reunion anterior, habida cuenta del dictamen de los miembros. Se prevendrá los ausentes.
 Durante las reuniones, los miembros comunicarán sus trabajos terminados del punto de sus trabajos en curso, así como de los contactos que tuvieron susceptibles de interesar el cenáculo. 
Cada reunión será terminada por un momento de recogimiento meditó pelo en común. Se recomienda por otra parte hacer la meditación o rogar, el rezo siendo el complemento místico de la lengua.
Las parejas o padres directos de los miembros del cenáculo, así como algunas personas interesadas y deseosas de pertenecer a la futura Massenie, pueden a petición suya ser admitidos en las reuniones del grupo, sin que se les pida la contribución de un trabajo personal.
Algunas personas exteriores al grupo podrán ser invitadas a hacer exposiciones, a condición de que éstos tengan un carácter esotérico. No es necesario en efecto perder de vista el objetivo del cenáculo, fraternidad ésoterica, y no transformarlo en un simple círculo de estudios. 
No irá dirigidas convocatorias para las reuniones contempladas arriba. Si un hecho excepcional lo justificaba, se convocaría a los miembros en una reunión especial por el cuidado de los fundadores.
La vida espiritual se obtiene por la progresión en el conocimiento y para eso la meditación ayuda mucho. Y conduce poco a poco a una iniciación. El objetivo de la iniciación es poner al hombre en un estado que le permite recoger las vibraciones universales de transmutarse uno mismo y de ayudar a los otros a transmutarse. Es el resultado de una serie de pruebas sufridas sobre todos los planes. La iniciación puede revestir distintas formas muy diferentes, tomar distintas vías. Todo ello es encontrar el que conviene a cada uno. Por la meditación, el hombre toma conciencia de su ser profundo y se conoce mejor. Armonizará a sus estados diferentes que lo vinculan con el principio supremo del conocimiento. Está en eso que la lengua simbólica le ayudará, lo pondrá sobre la carretera iniciática que le permitirá dejar progresivamente los límites que la mantienen en estados condicionados. Destruyéndo poco a poco su yo ilusorio, el hombre alcanzará su intelecto superior y accederá a su condición de ser verdadero, desnudado de lo que era falso en y se lo limitaba. Es necesario reconquistar una libertad total de su espíritu, de su Juicio por usted. 
El momento vendrá dónde sentirá que está listos. Este día allí, una palabra, una mirada o simplemente una iluminación interior le dirá que está en la buena vía iniciática. Lo habrá transformado su lo interior, todo le parecerá diferente, será aptos a acceder a la iniciación. 
Hermé - diciembre de 1973 - Gabrielle

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