Podemos exponer cuál es después de la muerte de nuestro cuerpo físico la vida del alma y del espíritu. Pero es necesario que ya de nuestro vivo sobre la tierra, descubramos el mundo que los rodea, las correspondencias del hombre con relación a este mundo, y los medios de acceder a ello durante nuestra vida terrestre.
Este mundo universal, es el macrocosmo que tiene tres aspectos : la no manifestación, la manifestación informal, el alma del mundo. El propio hombre es triple : la física, el mental y el psíquico ; es el microcosmos. En el macrocosmo hay varios planes, siete dicen los occultistas que llaman también estos planes los siete grados, yendo del primer plan astral a nivel divino, el “séptimo cielo” de la lengua corriente. Sólo los seres en el estado de simplicidad, examen o contemplación profunda pueden llegar al séptimo plan y encontrar allí el punto central de los equilibrios de todos los planes.
Para entrar de nuestro vivo en contacto con el mundo invisible, hay varios métodos. En primer lugar coloco la meditación o, para los que no llegan a meditar la fuerte concentración de espíritu. El viaje meditativo es para el hombre la mayor liberación -en espíritu- del tiempo y de la multiplicidad de las formas materiales. Hay también el sueño. El hombre en estado de sueño está en relación con las potencias de la Naturaleza, con la fuerza universal, con seres de planes superiores que comunican con nosotros. Por eso, desde ahora, tienen en cuenta los sueños que le parecen simbólicos o extraños.
Hay el estudio de los símbolos y de los números, de la cifra, de la forma geométrica, de los cuadrados mágicos de la cábala, y aún de otras vías. Todos estos métodos nos predisponen a realizar por nosotros mismos la enseñanza que le daré progresivamente. El Intelecto le ayudará, pero, para algunos, la intuición, el sacrificio de la personalidad o el rezo les harán cruzar el paso fácilmente. Es necesario traer su doble, su espíritu, en el astral, en el mundo invisible, el mundo de las fuerzas-principios.
El magnetismo de un ser evolucionado, o el que es producido por un ambiente favorable facilita la salida hacia la meditación y hacia el mundo invisible.
En el más allá encontraremos un plan intermedio entre nuestro mundo y los planes superiores. Es en este plan intermedio que hay almas vivos que, aunque aún frustradas, pertenecen a seres buenos algunos de los cuales de su vivo se apoyaban en la fe. Pero es allí también que hay más de elementos malos cuyos es necesario absolutamente garantizarse. Ya que, el que recoge y utiliza las fuerzas psíquicas se volverá un condensador de energías buenas o malas. En todo contacto o en toda llamada de fuerzas, hay una devolución, un eco, que requiere una gran prudencia. Este plan intermedio es un mundo extraño y peligroso que puede causar el miedo, pero fascinante debido a la diversidad de los almas que se se encuentran. Hay también las trampas de la ilusión, lo que algunos llaman las fuerzas demoníacos o satánicos.
Al elevarse sobre otro plan se llega al mundo sensible donde el cual circulan almas más evolucionados. Es el dibujo del artista que lleva su creacion, del impulso espiritual, la concentración del teólogo cristiano cuya vía completamente no se formula sobre tierra y que tiene dudas. Este teólogo lucha especialmente contra la mística católica que está la sola que se aisló de su propia tradición por una comprensión demasiado a menudo doblada y por una práctica desprovista de sentido oculto. Pretende reconstituirla por su compilación intelectual y la ayuda de sus maestros.
Muy lejos de este plan hay el mundo subtil, luego el mundo incorporal, grado superior del mundo subtil. Es el de los grandes iniciados, es el "En-Soph” hebraico, la “entrega” para los hindúes, la "identidad suprema” de los islámicos, el “paraíso terrestre” de los cristianos. Conocimiento (En-Soph), entrega, identidad suprema, paraísos no son más que un único estado o “tema”, “medio” y “objetivo” se definen. Algunos seres permanecen en este mundo. Otros seres volverán de nuevo sobre tierra para aportar a los hombres las influencias espirituales necesarias para su progreso. Cuando “habrá realizado” una vez lo que es un contacto en el astral, su "yo" profundo vivirá perpetuamente sobre otro plan, incluso en vigilia. Eso no impide vivir su propia vida terrestre, pero se la ve diferentemente y eso da la posibilidad de sugerir a otros soluciones a sus problemas.
Aqui estan las bases que debemos conocer y meditar antes de entrar en la práctica. Pero piensan que las ideas y las acciones son huecos e inútiles si no se llenan con la respiración de Dios, la conciencia de existir es una alegría. Pero la encuentra del hombre y de Dios debe siempre ser una llama que ustedes penetra. No olvidan que la inmortalidad, la unidad y la libertad están en nosotros. Nos daremos cuenta cuando nos liberarámos de la debilidad, la pena, el dolor, la limitación y la fiebre de nuestro mental siempre demasiado nervioso.
En respuesta a la llamada que pueden envíarnos seres atormentados que viven sobre tierra o en el más allá, nosotros debemos “tomarlos” en nosotros mismos, “absorberlos” en nuestro yo para establecer el contacto que reclaman.
La Naturaleza plantea a la vida el eterno problema de la muerte. El hombre forma parte de la Naturaleza, también se le morirá físicamente y se incorporará al mundo invisible que lo rodea dónde se confundirá con las almas de este mundo. Esta idea debe despertarnos a una mejor vida terrestre que prepara nuestra vida futura. Debemos intentar multiplicar los contactos con este mundo invisible, ya que la expresión última de la vida espiritual es la fusión de amor con Dios por la gracia. La gracia es el “beso” de Dios, el que es la asunción por fusión de amor. A el que gusta completamente, Dios reparto él hola total sin distinción.
El beso de Dios a Moïse es la respuesta al rezo de Teilhard de Machuelo. “No está bastante que me muero comulgando, aprendenme a comulgar muriéndo.”
Gabrielle 1974
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